Una de las causas más comunes de crisis o ruptura en las parejas es la INFIDELIDAD, para quienes deben enfrentar este delicado problema está el dilema frente al futuro de la relación, que sería el de separarse, perdonar, o si uno de ellos se siente responsable perdonarse a sí mismo, por lo general una de las soluciones que eligen la mayoría de las personas que pasan por este tipo de problemas de infidelidad es el de terminar con el matrimonio, dejando de lado la posibilidad de buscar una solución al conflicto, que de haber una buena disposición de ambos, se podría dar solución al grave conflicto por lo que atraviesan.
Perdonar entonces, implicaría un profundo reencuentro con el amor que quizá aún exista y que se estaría perdiendo tal vez hasta provocado por el comportamiento de uno de ellos o de repente hasta por volver rutinaria la relación, herrar es humano y si existe el arrepentimiento verdadero de disculpar un error humano cuanto mejor, sería darse una mejor oportunidad para darse una nueva oportunidad, si las circunstancias así lo permiten, es entendible que una infidelidad provoque ira, de hecho el sentimiento primario será la decepción, tal hecho quiebra los esquemas y augura un futuro negro, que tal hecho cambia los sueños por pesadilla y en casi todos los casos, el ser que más has amado se convierte en el ser más odiado y despreciado, sin embargo, no somos capaces de admitir que de repente la víctima de la traición ha sido quien de alguna medida o en forma inconsciente haya propiciado para que el adulterio se desarrollara, sin que esto signifique querer aminorar o justificar en cierto modo la culpa del infiel.

Por otro lado, vale analizar el tema desde otro punto de vista que no sea necesariamente el de condenar al que comete la falta, más bien ver desde la perspectiva que incluya el perdón y el reconocimiento de culpa, con todo el sufrimiento que ello provoque, por otra parte la víctima de una infidelidad a quien le provocó una gran herida, donde el verdugo, contradictoriamente es el ser más amado, donde el infiel tiene la oportunidad de indultarse a sí mismo por su gran error de herir a quien se ama.
La infidelidad, es una conducta social que provoca el quiebre en una relación conyugal, rompiendo de esa manera la armonía doméstica, aunque en muchos casos esta relación se ve desintegrada antes de que la infidelidad aparezca.
La infidelidad aparece, como una de las causas principales de la separación, sin embargo no es la verídica, más bien es una consecuencia de la falta de comunicación, si ponemos tan solo un ejemplo: con el nacimiento de los hijos y los quehaceres domésticos, el marido se siente desplazado o postergado por su pareja, y no le dice nada o simplemente lo guarda para sí, entonces busca la infidelidad como un pretexto o un escape, para lo que tanto le duele o le preocupa. Por lo general la gran mayoría de los hombres no se sienten infieles, más bien consideran su infidelidad como una aventura o lo ven como un complemento sexual a su relación matrimonial, manteniendo como dice un adagio popular: “a su mujer como la catedral y a la amante como capilla”.
Existen múltiples estudios sobre este tema, caben varios tipos de infidelidad o de traición afectiva, dependiendo de su motivación y sujeto de acción, tenemos:
-La infidelidad física, es producto de una curiosidad o una fantasía no satisfecha, la persona desea experimentar hechos que con su pareja no las tiene, no es capaz de vivirla con su pareja y acaba haciéndola fuera, tomándola como una aventura y nada en lo afectivo, y no se siente culpable ni que ha roto su compromiso, sólo siente que se sacó la curiosidad y ya.
-La emocional o de enamoramiento, es otro tipo de infidelidad, es cuando la persona se ve involucrado mucho más con su amante, ya no va a ser solo una aventura de una noche, ya que implica sentimientos y no es fácil recuperar la armonía matrimonial.
- Otro tipo de infidelidad es cuando el hombre busca una cualidad que no tiene la pareja estable, en la amante tiene encuentra otras virtudes o cualidades psíquicas, anímicas, temperamental, sexual, social o de otra índole, que su pareja estable carece, en otros casos, el infiel huye de su pareja estable para ir a buscar un refugio según él más cómodo, donde puede refugiarse y sentirse libre de la opresión y la rutina.
- La infidelidad psíquicamente insuperable, es otra variedad, donde las personas son incapaces de guardar lealtad a su pareja, donde el deseo sexual prima en su vida y les resulta incontrolable son los llamados ‘cleptómanos del corazón’, los cuales aprovechan la más mínima ocasión para satisfacer su deseo, poniendo en primer lugar su propio placer sobre sus valores, estos son los famosos ‘Juan Tenorio’, que dudando de su virilidad, recurren a la infidelidad, una y o otra vez para así comprobar su ego de hombre.
-La infidelidad platónica también es otra variedad, el cual siente que el compromiso de comunicación se da con otra que no sea su pareja, en este caso no se llega a la cama, es una especie de “incomunicación afectivo espiritual”.
-Otra variedad, un tanto inusual pero que sí existe, es la llamada traición afectiva ‘provocada’, en este caso la persona infiel induce esta situación con el objeto de salvar su matrimonio, son personas que se sienten olvidados y que su pareja nunca los escucha o no lo suficiente, de ese modo quieren que su pareja se entere lo mal que se sienten y hay alguien esperando por si no se les valora, él o ella requiere, en verdad, aunque suene extraño ellos (as) no desean hacer esto, sino que lo provocan con un intento desesperado de salvar su matrimonio.
En verdad, la infidelidad masculina básicamente plantea a un hombre inmaduro, que su relación la toma como un complemento, en este grupo están aquellos que lo hacen tan solo para agredir a su pareja, haciendo sentir a su pareja que ello por ningún motivo se sienten limitados al matrimonio, manteniendo siempre una puerta abierta para el escape a la infidelidad.
Se debe también tener muy en cuenta la historia familiar de las personas, donde el padre también ha sido infiel.